sábado, noviembre 28, 2009

Los pronósticos fallidos de la cúpula climática sobre el deshielo del Ártico

Prosiguen las trolas climáticas... 

El enésimo vaticinio catastrofista ya tiene fecha de vencimiento. Dentro de 20 años el Ártico será historia. Es lo que asegura un comité de expertos del IPCC. El fin del polo norte ya se ha vaticinado en seis años diferentes: 2008, 2012, 2013, 2014, 2019 y 2060.

Para el verano de 2030 ya no habrá casquete polar ártico según se desprende de un informe elaborado por 26 científicos vinculados al Panel de Naciones Unidas para el Cambio Climático (IPCC). Ese verano se podrá cruzar el Océano (ex) Glacial Ártico navegando en un barco normal y no en un rompehielos como viene siendo habitual hasta ahora.  Según uno de los autores del informe, Matthew England de la Universidad de Nueva Gales del Sur, “algunos indicadores se han acelerado” hasta el extremo de que “las proyecciones del IPCC eran ligeramente conservadoras”.

La desaparición del polo irá acompañada, siempre según el citado informe, de un aumento del nivel del mar de unos dos metros al final del siglo. A Venecia, en definitiva, le queda muy poquito tiempo, aunque eso no lo dicen, al menos por ahora.

El fin será en 2008
El hecho es que esta de 2030 no es la única predicción del fin del Ártico. Últimamente hay una verdadera carrera por atinar con la fecha exacta en la que el casquete polar desaparecerá inundando, de paso, las costas de todo el mundo. Hace sólo año y medio, en junio de 2008, el US National Snow and Ice Data Centre (NSIDC) de Colorado vaticinó que los hielos árticos no sobrevivirían a ese verano. Pero lo hicieron. La extensión veraniega del Ártico ha variado ligeramente en la última década. Las mediciones hechas por satélite muestran que, de 2002 a esta parte, el hielo sufre un estiaje y luego vuelve a crecer hasta alcanzar un máximo a finales de marzo tal y como muestra la gráfica adjunta.

Al Gore modifica tres veces su predicción

La tendencia que muestran las cámaras de los satélites que estudian el polo no le dicen nada a ciertos científicos como Wieslaw Maslowski, investigador del departamento de Oceanografía de la Escuela Naval de California. En abril del año pasado aseguró en un entrevista que su predicción estaba errada, que el Ártico, en lugar de fundirse en 2013, lo haría en 2012. Maslowski fue incluso más lejos afirmando que los glaciares de Groenlandia “podrían estar ya fluyendo hacia la costa” por culpa de la fusión del casquete que rodea a la isla.

Quien hasta hace poco ha seguido insistiendo en que el fin del Ártico será en 2013 es el inefable Al Gore. En diciembre del año pasado, durante una conferencia en Alemania mostró sus cinco dedos a la audiencia remarcando que al polo le quedaban cinco años de vida. Pero en 2008 el polo tuvo más hielo que en los años precedentes, así que Gore retrasó el armaggedon polar un año, para 2014.

De nuevo la realidad se empeñó en no hacer caso al apóstol de las verdades incómodas, el Ártico ha vuelto a crecer en el verano de 2009, así que, sin pestañear trasladó hace sólo mes y pico el año de la catástrofe a 2019. Gore hace honor a su apellido y gusta de meter miedo y exagerar. En la misma conferencia aseguró que “si el polo se derrite completamente el nivel del mar subirá 67 metros”. Es decir, que podemos ir despidiéndonos del valle del Guadalquivir y de media Europa continental, que se encuentra a unas pocas decenas de metros sobre el nivel del mar. Evidentemente, eso de los 67 metros es un disparate típico de Gore que carece de cualquier base científica y que pone al ex vicepresidente de EEUU a la altura del adivino Rappel.

Para no tener que estar rehaciendo cada pocos meses las previsiones, algunos prefieren fiarlo largo y difuso. En la Oficina Meteorológica del Reino Unido están convencidos que el polo norte desaparecerá entre 2060 y 2080. Para entonces, claro está, nadie se acordará se esta predicción de los hombres del tiempo británicos.

No sabemos lo que pasará en el futuro. Con toda seguridad el casquete Ártico se fundirá en algún momento y luego volverá a congelarse descendiendo, tal vez, como sucedió en el pasado, hasta latitudes medias. El clima siempre está cambiando. Por de pronto, el Ártico lleva dos años creciendo en extensión veraniega sobre el mínimo histórico de 2007. ¿La razón? La desconocemos. ¿Seguirá creciendo o decrecerá? Es imposible de saber. ¿Cuándo se fundirá el Ártico? Nadie, ni científicos del IPCC, ni los activistas de Greenpeace, ni Al Gore pueden responder a esa pregunta.

 

jueves, noviembre 26, 2009

La cúpula climática admite en privado "la falta de calentamiento" global

El Watergate climático continúa sacando a la luz los trapos sucios de la cúpula vinculada al IPCC. En uno de los correos desvelados, los científicos del CRU admiten que "no podemos explicar la falta de calentamiento en estos momentos [...] Nuestro sistema de observación es inadecuado".

Uno de los más graves escándalos científicos del úlitmo siglo, el Watergate climático (Climategate) radica en la ocultación y manipulación de registros en la medición de temperaturas con el único fin de amoldar las mediciones a la hipótesis del calentamiento global de origen antropogénico (causado por el hombre).

Los correos electrónicos internos de la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), perteneciente a la británica Universidad de East Anglia, desvela hasta qué punto la cúpula calentológica vinculada al IPCC ha ignorado la metodología científica con tal de que la realidad se ajuste a la hipótesis deseada del cambio climático.

La arbitrariedad y la necesidad de alcanzar unos resultados acordes con la “hipótesis” son los únicos factores tenidos en cuenta a la hora de seleccionar los datos a publicar, según la información que, poco a poco, va saliendo a la luz.

Así, Tom Wigley, reconocía el pasado 6 de noviembre en un correo electrónico interno que "el calentamiento de la masa terrestre del planeta desde 1980 ha sido el doble que el calentamiento de los océanos". Un dato que se debe ocultar al público, ya que confirmaría los argumentos de los escépticos. Esto es, que las sondas de medida ubicadas cerca de los núcleos urbanos reflejan una temepratura media artificialmente alta.

En este sentido, Kevin Trenberth va más allá y admite en un email del pasado octubre que "no podemos explicar la falta de calentamiento en estos momentos y no podemos permitirnos travestirlo". Los modelos climáticos empleados indican que debería "haber aún más calentamiento, pero los datos están, sin duda, equivocados. Nuestro sistema de observación es inadecuado".

Otro miembro del CRU señala que "acabo de completar el truco de Mick (el del palo de hockey, denostado por el IPCC posteriormente) en Nature añadiendo en las temperaturas reales de cada serie para los últimos 20 años (es decir, a partir de 1981) las de 1961para que Keith pueda ocultar la bajada de temperaturas".

El intercambio de correos entre los científicos del CRU, que recoge detalladamente el blog desdelexilio, constata la manipulación de temperaturas. Wigley, el pasado septiembre: "Si se pudiera reducir la temperatura media del océano en, por ejemplo, 0,15 ºC, sería importante para la media mundial". "He elegido deliberadamente 0,15 grados".
Sin embargo, los calentólogos no sólo han manipulado registros de medición actuales sino también pasados. Tom Crowley señalaba a un compañero en 2005 lo siguiente: "He estado intentando ilustrar de la mejor forma posible la naturaleza estable del período cálido medieval".

Es decir, han alterado registros históricos para ocultar el aumento de temperaturas que sufrió la Tierra siglos atrás y, así, defender que el calentamiento reciente es el más intenso de los últimos 1.000 años. De hecho, Michael Mann (vinculado al IPCC) habla directamente de "contener" la temperatura del Período Cálido medieval.

No obstante, Briffa señala en un email de 1999: "Sé que hay presión para presentar una agradable historia respecto al, aparentemente, calentamiento sin precedentes de los últimos mil años o más [...], pero en realidad no es tan simple. Hasta el momento, no disponemos de una gran cantidad de proxies (medidas indirectas de temperatura) que sirvan y los que lo hacen (por lo menos un número significativo de proxies de los anillos de los árboles) presentan cambios inesperados en su respuesta que no coinciden con el calentamiento reciente".

Hay más. Phil Jones, el director del hasta ahora prestigioso CRU, en un correo del año 2000: "Cuando todos nosotros (Mike, Tom y CRU) mostremos que los primeros siglos del milenio eran más fríos que el siglo XX, nos encontraremos con algunas críticas de los escépticos diciendo que estamos equivocados, porque todo el mundo sabe que el período medieval fue más cálido".

"Podemos demostrar por qué creemos que estamos en lo correcto con datos independientes de los avances de los glaciares e incluso con proxies de respuesta lenta [...] Vamos a reescribir la sabiduría percibida por las personas sobre el curso de los cambios de temperatura durante el último milenio".

Por último, una auténtica perla de Gary Funkhouser sobre las aportaciones de uno de sus colegas en 1996: "No creo que sea productivo tratar de falsear las estadísticas cronológicas [de temperatura] más de lo que yo ya he hecho".

 

miércoles, noviembre 25, 2009

Los climatólogos británicos habrían violado la ley para ocultar sus investigaciones

Prosiguen las trolas del cambio climático...

Tanto el GISS de la NASA como el CRU, los principales centros propagandistas de la teoría del calentamiento global, se han negado a facilitar los datos en los que basan sus estudios. Hasta tal extremo que podrían haber violado las leyes de transparencia de sus respectivos países.

Tanto en Estados Unidos como en el Reino Unido existen leyes similares que comparten incluso el nombre (Ley de Libertad de Información o Freedom of Information Act), cuyo objetivo es aumentar la transparencia de las administraciones públicas. Cualquier ciudadano interesado, y no sólo los representantes políticos como sucede en España, pueden solicitar a los gobiernos determinada información como documentos, correo electrónico y otro tipo de datos.

El posible origen de los datos filtrados
Los científicos del CRU, al pertenecer a un centro público y recibir dinero público, están obligados a facilitar la información que se los solicite según esa ley británica de transparencia. De hecho, Steven McIntyre, el científico que descubrió que la gráfica del palo de hockey era un invento del estadounidense Michael Mann, quería revisar los estudios publicados por miembros del CRU, así como los datos de temperaturas de los que disponen. Como éstos se negaron a facilitárselos voluntariamente, los pidió por medio de la ley. Se lo denegaron porque los datos formaban parte de "acuerdos de confidencialidad" con terceras partes, decisión a la que recurrió porque ya habían publicado parte de los datos en otras ocasiones, lo cual era incongruente con su argumento de que no podían publicar ningún dato.

Este recurso fue rechazado el 13 de noviembre. Es una fecha interesante, porque el correo más reciente de entre los más de mil publicados en internet tiene como fecha el día inmediatamente anterior, 12 de noviembre de 2009. Y el fichero fue filtrado con el nombre de "FOIA2009.zip", las siglas de la Freedom of Information Act. Fuera robado por un cracker o publicado por alguien de dentro, parece probable que la recopilación de correos, datos y código fuente que contiene el fichero fuera realizada internamente por si finalmente la Universidad de East Anglia decidía que debían responder a esta petición de McIntyre.

Para los perjudicados por esta filtración resulta conveniente indicar que han sido piratas informáticos quienes han sacado a la luz esta información, porque los coloca como víctimas. Además, en caso de que hubiera sido alguien de dentro, o que simplemente el fichero hubiera sido "encontrado" en algún servidor sin necesidad de violar la seguridad del mismo, no habría ninguna violación de la ley en su comunicación pública.

Borrado de pruebas
Aparte de que las razones aportadas para negarse a facilitar correos, documentos, código fuente y datos originales pudieran ser falsas, existe otra clara violación de la ley de transparencia, considerada en el Reino Unido como delito penal, aunque castigado sólo con una multa. Es el borrado de información para evitar tener que facilitarlo tras haber recibido una petición.

Y es que McIntyre no fue el primero en recurrir a esa ley. Antes lo hizo David Holland, un oceanógrafo canadiense que poco antes había publicado un artículo crítico con el palo de hockey y el IPCC. La reacción de estos científicos fue de todo menos edificante. El 27 de mayo de 2008, David Palmer, encargado de "protección de datos" en la Universidad de East Anglia, escribió a Tim Osborn, climatólogo del CRU, sobre esta petición, en el que le pedía que escribiese al estadounidense Caspar Amman para averiguar si consideraba "confidencial" un intercambio de correos que tuvo con los científicos del CRU sobre el cuarto informe del IPCC y que Holland había solicitado. Si así fuera, tendría una base para negarse a publicarlos.
Osborn y Amman tuvieron entonces un intercambio de correos que terminó el día 30 con un mensaje final de Amman en el que reconocía que, pese a que habría escrito los mensajes de otra manera si hubiera sabido que se iban a hacer públicos, no había nada en ellos que pudiera considerarse "estrictamente confidencial".

Daba lo mismo. Otro de los mensajes publicados es del día anterior, 29 de mayo, y en el Phil Jones, director del CRU, pedía a Michael Mann, inventor del palo de hockey, lo siguiente:
Mike, ¿puedes borrar cualquier correo que hayas tenido con Keith sobre AR4? Keith hará lo mismo. No está ahora mismo, tiene una pequeña crisis familiar.
¿Puedes escribir a Gene para que haga lo mismo? No tengo su nueva dirección de correo.
Haremos que Caspar haga lo mismo.
AR4 es una abreviatura común al cuarto informe del IPCC, que fue finalmente publicado en 2007. Keith posiblemente sea Keith Briffa, autor de algunos estudios puestos también en cuestión por McIntyre, y Gene es Eugene R. Wahl, paleoclimatólogo, que junto a Amman intentó contestar a la refutación de McIntyre sobre el palo de hockey sin demasiado éxito. El correo muestra que, ante una petición legítima de información, la reacción de los climatólogos fue borrarla. Todo un ejemplo de búsqueda de la verdad de estos "científicos".

Costumbre en el gremio: la NASA también
No sólo el CRU parece resistirse a publicar la información. También lo hace el GISS, un instituto de la NASA situado en la Universidad de Columbia y dirigido por James Hansen, quien con su testimonio en el Senado en 1988 y sus primeros –y erróneos– modelos climáticos dio el pistoletazo de salida a la histeria del calentamiento global.

Hace ya casi tres años, en enero de 2007, el Competitive Enterprise Institute (CEI), think tank con sede en Washington, solicitó bajo la ley de transparencia estadounidense las discusiones internas del organismo sobre la corrección que hizo sobre sus registros de temperaturas después de que McIntyre y McKitrick publicaran que habían cometido un error que, naturalmente, aumentaba artificialmente las temperaturas.
La NASA no ha contestado, de modo que el CEI ha registrado un Anuncio de Intención de Demanda, paso previo a su presentación y que se lleva a cabo con la intención de que el futuro demandado pueda cumplir con aquello que se le pide antes de llegar a los tribunales.

 

lunes, noviembre 23, 2009

El Watergate climático: la farsa del calentamiento global, al descubierto

Era visto. Todo una gran mentira, una gran patraña... "una trola incómoda". Se desmonta otra teoría progre, como viene siendo habitual en la historia. A ver ahora que argumentos pueden dar los "sandías"...

Un hacker desvela documentos y correos electrónicos de la elite científica vinculada al Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático de la ONU (IPCC). Los calentólogos  admiten que manipulan datos, destruyen pruebas, ejercen fuertes presiones para acallar a los científicos escépticos...

Algunos ya lo califican como el mayor escándalo científico del siglo. Este fin de semana la red se ha convertido en un auténtico hervidero tras la publicación de toda una serie de documentos comprometedores pertenecientes a la cúpula científica del calentamiento global antropogénico (causado por el hombre).
Acuerdos para manipular datos, destrucción de pruebas, conspiraciones para evitar que los escépticos publiquen en revistas científicas, dudas privadas sobre sus propias aportaciones a la teoría del calentamiento global que no se reconocen en público, ocultamiento del "Periodo Cálido Medieval", alegría por la muerte de un escéptico...

Todo ello forma parte de una serie de documentos y correos electrónicos privados que han sido desvelados bien por un hacker externo o bien por una fuente anónima interna de uno de los templos de la calentología. Pueden encontrarse ya en las redes P2P, buscando en Google "FOI2009.zip", y ya existe incluso un buscador.

Se trata de la Unidad de Investigación del Clima (CRU, por sus siglas en inglés), perteneciente a la británica Universidad de East Anglia, uno de los centros de investigación más activos en sus esfuerzos por demostrar la teoría del calentamiento global de origen antropogénico. En septiembre se vio envuelto en una polémica con el think tank norteamericano Competitive Enterprise Institute por destruir datos originales de toma de temperaturas por "falta de espacio".

Sus datos han sido empleados en muchos estudios alarmistas, pero son datos "cocinados", y el problema es que ya no es posible saber si esa “cocina” ha sido hecha correctamente tras la destrucción de los originales.

¿Y qué dicen esos correos?
Lo principal que se extrae de la lectura de estos correos electrónicos es, en palabras del blogger norteamericano John Hinderaker, una mentalidad de bunker asediado por los enemigos, esto es, los escépticos. Estos científicos creen sinceramente en la teoría del calentamiento global, de un modo tan fanático que les lleva a alegrarse de la muerte en 2004 del escéptico John Daly o desear "darle una paliza" al también escéptico Patrick Michaels.

Pero, sin duda, lo más importante es que parecen plenamente dispuestos a maquillar sus datos para que se ajusten a la teoría. Así, en un correo del pasado 28 de septiembre, uno de estos científicos anuncia su intención de bajar 0,15 grados la temperatura registrada del océano para que se ajuste a sus modelos climáticos.

Otro científico, David Parker, discute en otro email la posibilidad de cambiar el período de referencia para elaborar el índice de temperatura global. Se opone afirmando que tal cambio podría confundir al público y, sobre todo, reflejaría que el actual período es menos cálido de lo que pretenden hacer creer.
Tim Osborn describe cómo algunos datos son manipulados para ocultar que los resultados de un estudio muestran una aparente tendencia al enframiento de la temperatura del planeta. El propio Michael Mann, uno de los climatólogos del cabecera del IPCC de la ONU, afirma en otro correo que sería bueno "contener" la temperatura del “Período Cálido Medieval ".

Manipulación de informes
Por su parte, Tom Wigley le comenta a otro colega que el calentamiento en la superficie terrestre desde 1980 ha sido casi el doble que en los océanos, un dato que no se debe salir a la luz, ya que podría ser utilizado por los científicos escépticos como prueba de que los centros urbanos constituyen auténticas islas de calor, sin que esto nada tenga que ver con el calentamiento global.

También existe otro de 1999 en el que un científico reconoce haber usado el "truco de Mike" (Michael Mann, el del Palo de Hockey) en Nature para "ocultar el descenso" de temperaturas. El "truco" en cuestión consiste en ocultar la divergencia entre las temperaturas de 1960 en adelante y los registros de los anillos de los árboles empleados para reconstruir el clima pasado. ¿Cómo? Eliminando esos registros en los resultados durante los años problemáticos, es decir, aquellos que no se ajustaban al modelo.

También se observa la paranoia del propio Mann, uno de los artífices de los informes del IPCC. Así, en un correo reciente, este gurú del calentamiento global protesta por la "máquina de ataque pagada por las multinacionales", pese a que fluyen muchos, muchos más fondos hacia los científicos que defienden el cambio climático causado por el hombre que hacia los escépticos.

De hecho, en otro de los correos un climatólogo británico se queja de un artículo cuestionando la teoría del calentamiento porque es justo "lo que no necesita" en sus esfuerzos para sacarle dinero a Siemens. Un correo reconoce que están negociando con Esso, una de las subsidiarias de Exxon. Y uno de los documentos muestra que el director del CRU ha recaudado 13,7 millones de libras desde 1990.

Ocultación de datos
También existe algo más grave. Las leyes británicas obligan a desvelar todos los archivos de las investigaciones financiadas con dinero público, como son las del CRU. Un correo pide a varios científicos de diversas universidades que borren ciertos mensajes, lo que ha sido interpretado como un posible intento de evitar verse obligados a desvelar contenidos "incómodos" para la teoría del calentamiento ante una posible petición bajo las leyes británicas.

Uno de los correos, de hecho, reconoce que de verse obligado a dar los datos de las estaciones de temperatura del CRU preferiría borrarlos, lo cual podría estar relacionado con esa "falta de espacio" que adujo en septiembre para no revelarlos.

Conspiración para no dejar publicar a los escépticos
Uno de los más repetidos mantras de los climatólogos creyentes consiste en que los escépticos no publican en revistas científicas respetables, las llamadas peer-reviewed, y ellos sí. Pero parece que en parte esto sucede por un esfuerzo concertado para que así sea. Uno de los intercambios de correos desvelado se indigna ante la publicación de un par de papers científicos de los escépticos en la revista Climate Research y promueve un boicot contra la misma.

Ese intento de acallar las publicaciones científicas escépticas alcanza al IPCC, el macroinforme de la ONU que se supone contiene toda la información relevante sobre la ciencia del clima. Pues bien, otro de los correos muestra a estos científicos indicando que harán todo lo que puedan para que un estudio contrario a sus teorías llegue al IPCC, incluso aunque sea a costa de "redefinir lo que significa un estudio peer-reviewed".

Phil Jones escribe a la Universidad de Hull para intentar detener a su colega escéptica Sonia Boehmer Christiansen; Michael Mann explica cómo destruir una revista que ha publicado documentos científicos sobre el clima elaborados por escépticos; en otro correo, el propio Mann dice que se pondrá en contacto con la cadena británica BBC para averiguar por qué permitió la publicación de un artículo vagamente escéptico; otro correo desvela que una carta de calentólogos enviada a The Times fe redactada con la inestimable ayuda de Greenpeace...

Siempre se ha alegado desde el campo escéptico que no es necesaria ninguna conspiración para explicar el elevado número de científicos que apoyan la teoría del calentamiento global. Existen suficientes intereses académicos, ideológicos y hasta pecuniarios que permiten explicar acciones de distintas personas en la misma dirección. Pero eso no significa que no puedan existir conspiraciones como ésta, con la intención de acallar a algunos críticos, que pueden haber logrado algún éxito.

El material tardará en ser examinado, pues incluye cientos de correos, documentos científicos, datos contables sobre los fondos recibidos para la investigación y hasta el código empleado para las reconstrucciones del clima pasado, ése que siempre se han negado a enviar a los escépticos para su examen y ha tenido que ser reconstruido por los estadísticos McIntyre y McKitrick.

No existe una seguridad al 100% de que todos los correos electrónicos y documentos publicados sean ciertos, pues son demasiados como para que se haya podido verificar, por el momento, uno a uno. Sin embargo, la propia Universidad ha reconocido la veracidad de su origen y ha cambiado los claves de acceso de su personal para evitar más filtraciones. De hecho, algunos afectados han reconocido la autoría de algunos de los correos más sorprendentes del lote.

Tras saltar a la red, el escándalo ya ha sido recogido por algunos medios, tales como New York Times y Washington Post.

 

domingo, noviembre 22, 2009

Chávez se pone ahora del lado del terrorista "El Chacal"

El amigo de Zapatero y adalid del socialismo del siglo XXI sigue con sus "perlas". Menuda imagen debe dar España cuando su gobierno apoya a impresentables de semejante calaña...

En sus cada vez más incendiarios discursos, Hugo Chávez ha dado un paso más al defender, sin tapujos, al terrorista venezolano "El Chacal", condenado en Francia por varios asesinatos en ese país. Le define como "luchador revolucionario".

En declaraciones recogidas por Efe, Hugo Chávez se refirió de esta elogiosa forma a Ilich Ramírez Sánchez, "Carlos" o "El Chacal". Añadió, para dejar clara su posición, que está como un "luchador revolucionario", y aseveró que está pagando cadena perpetua en Francia "injustamente".

"¡Yo lo reivindico, qué me importa lo que digan mañana en Europa!", cuentan que dijo Chávez ante delegados de partidos de izquierda en Venezuela.

Ramírez Sánchez, capturado en Sudán en 1994, cumple en Francia una pena de cadena perpetua por tres atentados perpetrados en ese país europeo en 1982 y 1983, que causaron once muertos y 190 heridos.
"Ahí está pagando, sobre él calló una responsabilidad que no es suya. Siendo venezolano se hizo palestino. ¿Cuántos palestinos siguen siendo asesinados?", dijo el mandatario.

Este sábado Chávez también aludió a uno de sus temas predilectos, Obama y EEUU. En su opinión, que expresó ante correligionarios de su partido, su discurso conciliador ha sido "puro cuento", y reiteró que existe un "contraataque imperial" al desarrollo en el continente.

"Y Venezuela es el blanco numero uno en el mapa imperial en este continente" porque este país "es el epicentro" de la corriente "revolucionaria, socialista" que se ha desbordado en Latinoamérica, dijo, en su línea, el venezolano.