martes, octubre 05, 2010

La generación ni-ni sigue creciendo y alcanza los 750.000 jóvenes

Otra gran herencia socialista a añadir junto al paro y a la ruina y división de España. Y menos mal que presumen de políticas sociales... ¿quién les cree ya a estas alturas? El problema es que aún tienen para dos años, como mínimo...

Al drama del paro se le suma la tragedia de un creciente número de jóvenes que ni estudia ni trabaja. Es la llamada generación ni-ni, que sigue sumando adeptos. En concreto, de los 3,5 millones (3.493.992) de jóvenes entre 18 y 24 años, 750.000 se encuentran en esta situación frente a los 500.000 de 2005.

Aunque no existen datos oficiales al respecto, el uso de diversas estadísticas puede arrojar una cifra aproximada del número de jóvenes que ni estudia ni trabaja en España. Así, tal y como avanzó Libertad Digital, los menores de 34 años en esta situación oscilaba entre los 550.000 y los 710.000 hace ahora casi un año, según la Encuesta de Población Activa (EPA) del segundo trimestre de 2009. Inactivos que viven casi exclusivamente del dinero de sus padres.

La situación no sólo no ha mejorado desde entonces sino que, por desgracia, sigue empeorando. Según el reciente análisis elaborado por Florentino Felgueroso y Luis Garicano, miembros de la Fundación de Estudios de Economía Aplacada (Fedea), de los 3,5 millones (3.493.992) de jóvenes entre 18 y 24, un total de 750.000 ni estudian ni trabajan en la actualidad, frente a los 500.000 de 2005. Es decir, los datos muestran, sin duda, una tendencia al alza.

Además, la depresión demográfica que sufre España, con una pirámide poblacional invertida, tan sólo agrava la situación, ya que el número total de jóvenes ha caído desde los 3,9 a los 3,5 millones en el último lustro. De este modo, España cuenta hoy con 636.000 jóvenes menos que estudian o trabajan respecto a 2005.
Fuente: blog Nada es Gratis
Este fenómeno está relacionado con la elevada tasa de paro juvenil, próxima al 40%, y el abultado volumen de fracaso escolar. En cuanto a este último punto, ambos autores alertan de que "uno de cada tres jóvenes españoles de 18 a 24 años abandona el sistema educativo sin conseguir un título de enseñanza secundaria post-obligatoria, es decir, 1 millón de jóvenes", según la oficina estadística europea Eurostat. Un fracaso tan sólo superado por Turquía y Malta a nivel continental.

El problema es que esta situación no ha mejorado lo más mínimo en los últimos 15 años. A mediados de los 90 España ya contaba con un tercio de jóvenes que optaba por abandonar sus estudios. Sin embargo, otros países sí han avanzado: "Turquía ha reducido su diferencial con España a la mitad en los últimos 10 años, con lo que si no hacemos algo al respecto en breve habrá convergido y seremos definitivamente los últimos de la clase"; Portugal, por su parte, "ya nos ha alcanzado, cuando al inicio de esta década le sacábamos quince puntos", indican Felgueroso y Garicano.
Aunque las tasas de matriculación, en especial entre los 16-17 años, parecen haber aumentado algo desde el inicio de la crisis -un 1,4% en bachillerato y un 6,4% en Formación profesional (FP)-, la tasa de abandono escolar entre los 18 y los 24 años parece mantenerse constante, "sugiriendo que estos estudiantes no vuelven a la escuela", indican.

De hecho, la crisis está multiplicando el volumen de jóvenes sin estudios secundarios post-obligatorios que ni estudian ni trabajan. En concreto, el 30% entre los jóvenes de 18 a 20 años se encuentra ya en esta situación, mientras que esta tasa asciende al 40% de los jóvenes comprendidos entre los 21 y 24 años.
"Quizás sea uno de los indicadores más alarmantes de esta crisis, señal de que poquito están cambiando las cosas, de que el cambio de modelo productivo va para largo", concluyen.

 

viernes, octubre 01, 2010

Unos Presupuestos de mentira de un Gobierno que pastorea al borreguismo sindical

Termina la semana con un aluvión de noticias económicas. Salgado presenta unos Presupuestos que no se cree nadie, las agencias de calificación auguran negros años para España y los sindicatos tardan sólo 24 horas en volver a pasar la mano por el lomo de los responsables gubernamentales.

Como ha sucedido siempre que ha elaborado los Presupuestos Generales del Estado un Gobierno del PSOE, las cuentas no cuadran. Ni las elaboradas por Pedro Solbes (hoy asesor del FMI) ni las realizadas por Elena Salgado se cumplen nunca, porque siempre pasa lo mismo, se inflan los ingresos y se minimizan los gastos. Esto hace que en todas las ocasiones se gaste más de lo previsto y se ingrese menos de lo esperado, lo que abre un agujero en la caja pública (déficit) que sólo puede financiarse mediante dos formas: más impuestos y nuevas emisiones de deuda.
Antes de comenzar el repaso por la prensa económica, permítanme explicarles en qué consiste este engendro denominado Presupuestos del Estado. Se trata de las previsiones que hace un Gobierno sobre la evolución de la economía para el siguiente año, teniendo en cuenta las medidas y reformas en marcha, incluyendo la política fiscal y las decisiones monetarias del Banco Central Europeo.
Es como cuando una familia analiza su estructura de ingresos y gastos para saber cuánto dinero necesitará cada mes, elegir el destino vacacional en función de la renta disponible y determinar el dinero que necesitarán sus hijos para ropa, colegio y divertimento.
Pues bien, si comparamos los Presupuestos presentados por Salgado con las cuentas de nuestro ejemplo, la familia estaría endeudada hasta las cejas, acudiría a un banco para pedir un crédito con el objeto de irse de vacaciones dos meses al Caribe a un hotel de cinco estrellas e iría a una caja de ahorros para obtener fondos que le permitieran matricular a los niños en un colegio privado bilingüe, comprarse un coche y renovar el fondo de armario. De forma que la familia terminaría el año con más préstamos que pagar y con el agua al cuello, por lo que debería pedir más crédito.
Pero dirán ustedes... esto no puede pasar, y llevan razón. Este supuesto es imposible porque las entidades financieras no dan préstamos a familias insolventes. Pero, entonces ¿cómo puede ser que un Estado pueda hacer lo que en un hogar es imposible? Muy sencillo. Porque los Gobiernos siempre tienen una fuente de ingresos que pueden utilizar para respaldar sus créditos: el sueldo de los trabajadores y los beneficios de las empresas, que son objeto de sustracción mediante métodos coercitivos (cobrando impuestos).
Pero puede ocurrir -como en España- que ni siquiera esta promesa de pago futura convenza a los mercados y entonces las agencias de calificación reducen la calidad de la deuda que emiten estos países, cuestionando su solvencia y poniendo las finanzas públicas bajo revisión. Eso es lo que hizo ayer Moody´s, la última de las tres (junto a Standard Poor´s y Fitch Ratings) que todavía mantenía esperanzas en las promesas de la vicepresidenta económica. Como ven la economía no es tan difícil de comprender si se evita el lenguaje críptico que emplean la mayoría de los economistas.
Y ahora que ya conocen las claves vamos con las portadas de los diarios económicos. Expansión titula a toda página: "Golpe a la inversión y subida de impuestos: El Banco de España, que enfrío las expectativas, y la agencia Moody´s, que rebajó el rating de España, emborronaron ayer la presentación de las cuentas públicas". En su Editorial considera que Salgado ha presentado unos "Presupuestos bajo la sombra de la duda", porque: "ni son realistas ni son austeros".
Cinco Días, por su parte, recuerda que se trata de unas "cuentas en busca de crédito". El Presupuesto "sacrifica la inversión para reducir el déficit público al 6% en 2011" y "Hacienda diseña un proyecto para recuperar el favor de los mercados financieros".
El diario salmón de Prisa cree que estamos ante un "Presupuesto maniatado por la crisis" y defiende al Gobierno por intentar "reducir el desajuste" de las cuentas públicas "sacrificando" otros objetivos, como la reducción del paro y el aumento de la competitividad. Para constatar el servilismo gubernamental, el periódico incluye un artículo del secretario de Estado de Hacienda, Carlos Ocaña, titulado: "recuperar la confianza". Ya ni se cortan: la propaganda la hacen directamente los gregarios de la vicepresidenta en las páginas de Cinco Días.
El tercero en discordia, El Economista, da en el clavo al denunciar que "el Gobierno sólo bajará el gasto el 2,1%, un tercio de lo que prometió". La clave del engaño es que cuando Salgado hace la comparación del desembolso de dinero público no usa la cifra de cierre del año pasado, sino que elige las estimaciones iniciales. Es la típica trampa que usan los políticos cuando se les llena la boca de una "austeridad" que predican pero no aplican.
Y no quiero dejar pasar la caricatura con la que ilustra su portada el diario, en la que aparecen Toxo (CCOO) y Méndez (UGT), tras la huelga, constatando su afinidad con el Gobierno, con el cual "volverán a dialogar". Por cierto, que para el que no lo sepa, ayer Méndez y De la Vega se abrazaron y besaron en la cadena SER, ya saben, la radio amiga.